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Por qué debemos adaptarnos al puesto de trabajo

Cuando tenemos ya montada nuestra oficina virtual en casa, hay que saber adaptarse a ella. Aunque nos pueda parecer una broma, no todo el mundo sirve para trabajar desde casa y hay que pasar por un proceso de preparación y adaptación.

Por este motivo, hay varias cosas que podemos hacer si vamos a trabajar de esta forma, y así adaptarnos a nuestro nuevo entorno de trabajo. Una de las principales cosas que notamos cuando empezamos a trabajar desde casa, es que perdemos mucho del contacto social que tenemos en una oficina, y se puede llegar a ser menos objetivo con respecto a la empresa con la que trabajamos, los compañeros y muchas de las cosas a la que estábamos acostumbrados. Una de las cosas que debemos hacer es comunicarnos claramente y hacerlo frecuentemente. No hay que asumir que nuestro colaboradores o compañeros de trabajo saben lo que estamos haciendo o como lo estamos haciendo.

Hay que mantener un diálogo continuado, y para ello hay que usar las herramientas comentadas en el anterior artículo, como son el email, programas de chateo o lo que tengamos disponible. Mantenerse en contacto es la mejor manera de asegurarnos que estamos sincronizados en el trabajo.

Hay que exigir que las metas sean claras y las expectativas sean realistas. Si trabajamos desde casa con una compañía, hay que asegurarse de que nuestros coordinadores nos expliquen claramente que debemos esperar en el trabajo que estamos realizando. Nos deberemos adherir a estas metas y expectativas que nos pondrán sobre la mesa de forma clara. Además de esto, hay que averiguar si hay formas claras de transmitir esta productividad, como por ejemplo hacer un seguimiento y registro de los progresos que vas consiguiendo. Es importante invertir en el equipamiento que necesitas.

Estarás delante del ordenador mucho tiempo, equipate adecuadamente

Ya trabajes para una compañía o trabajes en casa por tu cuenta, vamos a pasar un montón de tiempo utilizando el ordenador, un teclado, ratón, monitor, auriculares para el teléfono móvil y otros equipamientos. Merece la pena gastarse un dinero adicional para conseguir una mayor comodidad en nuestro trabajo, lo cual afectará positivamente en nuestra productividad. Si trabajamos para otros, no debería haber problema en que nos paguen lo que necesitamos.

Es aconsejable hacer un seguimiento de los gastos que produce nuestra oficina personal en casa. Como se ha comentado anteriormente, en algunos casos podemos desgravar cosas de nuestra oficina virtual. Guarda todas las facturas o tickets que vayas generando y crea un fichero Excel con todo lo que vayas gastando para tener todo el día. A final de año puede que te lleves una sorpresa a la hora de hacer la declaración de la renta, y ahorrarte un buen montón de dinero.

Otra cosa que debemos plantearnos, es la posibilidad de tener un segundo ordenador. Por experiencia, he tenido problemas al tener una avería en el ordenador, y todo el trabajo se ha quedado parado hasta haberlo arreglado o conseguir otro temporal. Tener un portátil (ahora que los precios son bajos) es un salvamento que nos beneficiará tremendamente. No podemos delegar todo el trabajo a un solo ordenador y pararlo todo si tiene algún problema.

Esta última sección gustará a muchos, y es la necesidad de tener descansos mientras trabajamos en nuestra oficina en casa. Algunas veces cuando estamos en casa trabajando, necesitamos una distracción.

Hay que aprovecharse de la flexibilidad que nos da el poder tele trabajar para poder tomarnos descansos o incluso poder cambiar el escenario cuando nos empezamos a agobiar. Es cuestión de planificarnos adecuadamente y tener nuestro tiempo controlado. De esta manera, seguiremos siendo incluso más productivos y haciendo las cosas de una manera más cómoda. En este sentido, debemos saber cuando es tiempo para un cambio.

El lugar más perfecto del mundo para trabajar desde casa, puede que no lo sea para siempre. Hay que saber reconocer cuando ya no nos centramos en el trabajo de la misma manera y empezamos a disminuir la productividad, y si esto ocurre, solucionar el problema antes de que la cosa se complique o nos ponga en una mala situación. Esto puede ir desde aumentar la memoria de nuestro ordenador hasta cambiar nuestro puesto de trabajo a otra habitación de casa. Si existe la posibilidad, incluso podemos pensar en cambiar casa o ciudad, dependiendo de la flexibilidad que nos den. Hay que recordar que una de las ventajas de trabajar con un ordenador y una conexión a Internet remotamente, es el poder elegir el lugar del mundo en el que queremos trabajar.